Dieciséis años después de que la multitud obligara al dictador rumano Nicolae Ceauşescu a huir de Bucarest, el dueño de un canal local de televisión ofrece a dos invitados compartir sus momentos de gloria revolucionaria. Uno es un viejo retirado y eventual Papá Noel; el otro, un profesor de Historia que acaba de gastarse el sueldo completo en pagar sus deudas de alcohol. Juntos recordarán el día en que asaltaron el ayuntamiento a los gritos de ¡Abajo Ceauşescu!. Pero los telespectadores que llaman por teléfono cuestionan las reivindicaciones de los autoproclamados héroes, que más parecían haber estado festejando con vodka la marcha del dictador, que forzando su caída.
Publicidad
Esta Web No Contiene Ningun Tipo De Fichero. Todo Esta Basado En Links a Un Programa de Intercambio. Todos los derechos reservados